Yo creo dos cosas. Primero, lo sucedido en Ceuta y, en menor medida, en Melilla, no es la explosión espontánea de una crisis migratoria. Y segundo, nuestros vecinos marroquís seguramente son un pueblo amigo, por el que sentimos en general, si no todos empatía, sí simpatía y amistosa curiosidad general, que se demuestra cuando convivimos con ellos aquí o cuando viajamos allí. Pero la Monarquía Alauita, autócrata, que gobierna el país no es un régimen amigo, por mucho que se trate de disimular en el “círculo polar diplomático”. Y digo esto porque la diplomacia es un grupo restringido de...

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