Imaginemos que, en el año 1942, -cosa muy posible-, el alcalde de Madrid anunciara conceder la medalla de honor de la ciudad al “pueblo alemán” (sic). Imaginemos también, -cosa menos posible-, que los pro-aliados madrileños se opusieran porque eso era un claro apoyo a los nazis y el alcalde decidiera, entonces, otorgar la medalla a la “comunidad alemana de Madrid” (sic). Es evidente que el alcalde estaría en posiciones pronazis y, por tanto, anti-alemanas y sus opositores serían, en cambio, los genuinos pro-alemanes, precisamente por ser antinazis. Pues eso es exactamente lo que sucede hoy...

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